Ricardo Gallego Díaz, cuba
No duermo y sin embargo sueño, el perfume de las rosas me recuerda, que en una madrugada tuya y mía, no descansé nunca buscando en tu cuerpo una mariposa perdida.
Sueño y escribo, mi mano sigue el rumbo de cada renglón con trazos firmes y suaves; me recuerda como delineaba caricias en todo tu cuerpo con manos deseosas y ágiles, en las madrugadas calurosas y frías.
No puedo dormir y lanzo la vista a un cielo estrellado, veo caminos iluminados por la luna; me recuerda cada parte simétrica de todos los caminos que surcaban tus senos turgentes, tu vientre liso, tus labios finos y tus largas piernas, que nunca temblaron de madrugada.
Siento a pesar de que sueño, que el viento tibio me cubre y me destapa, me abraza y me zanja la respiración; me recuerda como el calor de tu cuerpo me hizo sudar en cada madrugada fría.
Oigo porque no duermo, el murmullo de todos los insectos que están a mi alrededor, creo que su rítmico sonido es igual al roce de nuestras epidermis en las desenfrenadas madrugadas.
No duermo, se que sueño, porque te he sentido y te he recordado, pero, en esta madrugada fría no te tengo.
PD. El amor fatiga, voy a dormir y no voy a soñar.
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Por lobitogabriel - 8 de Junio, 2006, 9:40, Categoría: poesia
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